Desde lejos logras ver un pequeño castillo que, junto a la antigua mansión que es su vecina, llama mucho tu atención. Te acercas y descubres que sus puertas están abiertas para todos los curiosos que quieran visitar este singular lugar; en cuanto entras, lo primero que llama tu atención es el esqueleto de ballena prehistórica que cuelga del techo. Inmediatamente después, tu mirada gira a la enorme moneda china de la suerte, la gigante llanta de tractor, la gárgola que vigila el recibidor y una antigua carroza negra.
El Museo de Ripley es, al final, un lugar en el que los niños van a pasar un rato increíble, ya que se sorprenderán con la mayoría de los objetos y reproducciones que exhibe la colección de Ripley, una excelente razón para llevarlos a que se diviertan, aprendan y agarren el gusto por los museos.
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| Fachada del Museo de Ripley's. |
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